En 1834, con un gobierno liberal en el país, se decretó un “acto de desagravio” para honrar a Vicente Guerrero. Se exhumaron sus restos, sepultados en Cuilápam, lugar donde había sido fusilado.

“A media vara de profundidad se encontraba el cadáver del general Guerrero. Tenía una mascada negra amarrada a la cabeza y estaba vestido con el hábito de la Orden de Santo Domingo; sobre el pecho tenia el cadáver multitud de escapularios, evangelios, un rosario, una cruz engarzada en cobre y otras reliquias; llevaba una banda de burato azul de uso interior, amarrada a la cintura, un cinto de cuero ceñido sobre el
hábito y botas de cuero casi deshechas. Al exhumar el cadáver, el esqueleto se desarticuló, y fueron en consecuencia, sacados parcialmente sus restos.”

Jorge Fernando Iturribarría hizo, en 1956, una crónica de esa jornada de homenaje que dividió los ánimos de los habitantes de la ciudad de Oaxaca. Descarga este pasaje del libro Historia de Oaxaca El traslado de los restos de Guerrero de Cuilápam a Oaxaca_Iturribarría

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